El poder de las Palabras

El poder de las Palabras

Beatriz Salas y Ruth del blogs "A mi manera", gracias por declamar mi poema "Prefiero".

sábado, 11 de mayo de 2013

Bichos urbanos


La ciudad es una selva de cemento, el alquitrán quema el cerebro y el cazador busca su presa.
El hombre su humanidad.
La luna lo convirtió en lobo,
agazapado entre sombras espera con paciencia el descuido.
Sigilosamente afila sus garras.
El depredador no duerme.
El cuerpo emana un hedor de mansedumbre,
la ciudad es la anatomía desmembrada.
Criaturas noctámbulas indiferentes a los gestos.
Las luces intermitentes es el placebo de los individuos.
La memoria desgastada del estrés. Nos convertimos en autómatas.
Algún día seremos libres, es la línea delgada que nos lleva a la locura.
El pánico nos invade cuando esas calles y sus monotonías son el reloj que detiene el tiempo.
Somos seres invisibles.
En algún grafiti aparecen los rostros de aquellos que admiramos,
de los muertos que viven en la ciudad.
Caminamos por ella como ratas, siempre huyendo del veneno.
Ella nos contamina y nos roba la identidad.
La ciudad es un interesante experimento, la mayoría de las personas prefieren ignorar lo que saben.
La naturaleza esta en extinción. Somos bichos urbanos.
La metrópolis una masa homogénea.

viernes, 3 de mayo de 2013

Ficciones


Nosotros reconocemos nuestra humanidad cuando cometemos el primer error.
Porque cada momento vivido es un engranaje perfecto.
A veces permanecemos estáticos.
De manera enmarañada mezclamos el pasado con el presente.
El tiempo es cronológico y el espacio infinito.
Nosotros somos dinamismo, evolución constante.
Y me remito al momento que determino ser transitorio, cómo mi primer error.
Nosotros somos legibles, necesitamos instalarnos en el cuerpo y la mente de los personajes.
Que contradicción. ¿Ahora no se sí soy yo o una ficción?
El hombre pugna entre la realidad y lo fantasmagórico.
¡Entonces soy ficción¡ imagino un universo de espejos atrapados en la conciencia.
Un conglomerado de ideas toman cuerpo en cada personaje, y la sangre de las venas tienen vida.
Nosotros somos una mente dispuesta a absorber contenidos. Nada es primigenio.
Antes que nosotros hubo un predecesor.
Hoy soy ficción.
Mañana cuando el sol ilumine mi alma seré un cuerpo frágil.

miércoles, 17 de abril de 2013

El señor de saco beige tenía cuatro botones cosidos con hebras de plata.
Mi mirada insistente me ponía en evidencia.
Quería mirarlo de forma global.
El retrato de Diego Rivera no impedía observarlo detenidamente.
¡Por favor que no lea mi mente¡
¿Absurdo sería que pudiera adivinar mis pensamientos?
¡Por Dios¡ y saque mis anteojos de sol tan apresurada de mi bolso que cayeron sobre sus pies.
Es que el destino te juega esas malas pasadas, cuando quieres disimular te vuelves torpe.
Amablemente recogió mi bolso y esbozo una tierna sonrisa.
Gracias le dije, mientras un temblor invadía mi cuerpo.
Después de unas horas trataba de recordar su rostro.
Era un círculo con barba, eso era todo lo que había registrado mi memoria y los cuatro botones cosidos con hebras de plata.
Al día siguiente, en primera plana leo en el diario toda su trayectoria intelectual y lo reconozco únicamente, por aquel saco beige de cuatro botones cosidos con hebras de plata

martes, 2 de abril de 2013

¿Te acordaras de mì?


El tiempo mitiga el dolor, no la ausencia.
Conozco de ausencias.
Hilos invisibles que tejen los pensamientos haciéndose carne, y cuando la carne duele...
El dolor como el vacío se parece, a veces te encuentras en un vacío existencial que te genera dolor.
Pero este dolor no es existencial.
Corroe el hueso desgarrándolo y de algún modo se enquista.
El costado de la costilla duele, como duele el golpe certero, premeditado y ejecutado por las manos y pensamientos de estos hilos invisibles que a pesar de ignorar dejan sus huellas.
Ese instinto de lamer las heridas.
Cicatrizan una y otra vez.
Cuando pase el tiempo que corre veloz y mi voz no tenga rostro.
La sombra olvidara su propio cuerpo.
¿Y te acordaras de mí?
Elijo no pensar, prefiero ignorar y caer en el vacío.

viernes, 15 de marzo de 2013

Exclavitud:



Son inmutables las palabras,
cuando el devenir ha traído servidumbre.
Agua helada, simétrica,
que cubre los poros de la tierra.
Metamorfosis.
El vil metal ha deshumanizado.
Negar/afirmar la presencia del tiempo.
¡Contradictoria utopía¡
Si aún por las venas corre sangre.
El niño será hombre,
y él será de su propiedad.
¡Memoria¡
Recorrerás las huellas del camino.
Esperanza de no masacrar ideas.
Un campo de girasoles  dará la bienvenida.
Romperás las cadenas de la esclavitud.
El escriba que testifica la historia desnuda.
Mientras, un vientre anida la semilla, el agua, el viento.
La vida misma.

martes, 12 de febrero de 2013

Irresolubilis

Irresolubilis

Su cabellera blonda dibuja surcos en la frente, el rostro es el mapa de caminos recorridos, de dominios

lejanos y escindidos en la comisura de los labios.

Se mueve lentamente, sus pies encadenados al tiempo vertiginoso de los días.

Espera desatar sus manos , pensó que el trayecto sería otro.

Respira oxigenando las venas y el cerebro, siente miedo de que no les responda.

Los años que pasan sin gloria y con pena dejaron sus huellas.

Su piel transparente de agua helada , sus uñas oxidadas de rascar primaveras.

Yo lo veo alto, tan alto que no lo alcanzo, su delgadez me duele.

Le hablo constantemente de la vida, pero no me escucha.

Esta atrapado en esa pesadez de incertidumbre.

Responde con silencios.

Se que una historia se construye con retazos, experiencias .

Se que hay un lugar que necesita ser explorado. Pienso: ¿solo yo lo se?

Que no se de por vencido.

Apenas puedo ver su mueca, lo que yo no se, es que esta cansado de vivir en un cuerpo débil.

Me sonríe: Ha cruzado el umbral.

 

lunes, 4 de febrero de 2013

Dies irae:




Cuenta la mitología que Sibila de Cumas en su deseo de vivir mucho tiempo le pidió a Apolo que le diera tantos años como granos de arena pudiese contener su mano.
Pero la mujer olvido pedirle el don de la longevidad con el de la juventud.
Fue envejeciendo hasta quedar convertida en un ser diminuto, encerrada en una jaula pequeña para que nadie la pisara.
Cansada de vivir, solo anhelaba la muerte.
Sibila de Cumas debió  sufrir un acto fallido, no necesito pedirle a Apolo el don de la juventud.
La modernidad se encargaría de cumplir la profecía.