El poder de las Palabras

El poder de las Palabras

Beatriz Salas y Ruth del blogs "A mi manera", gracias por declamar mi poema "Prefiero".

viernes, 23 de agosto de 2013

Correspondencia:

La casa es el cordón umbilical.
El patio el pulmón.
Ella pensó que era su refugio.
La casa y la vida son prestadas.
Atada a recuerdos sintió que estaría a salvo.
No hay certidumbre.
Ella soñó que habitaba una estrella.
La casa,
Observaba.

jueves, 25 de julio de 2013

Sobreviviendo:




La  inconsciencia deshumanizó  la palabra.
En la clandestinidad de mis lágrimas muere la tarde.
Necesito olvidar  tu nombre y no es prohibición,
tengo que sobrevivir….
La palabra no tiene volumen, se oculta en otras citas.

sábado, 6 de julio de 2013

Palabras amontonadas:

Se cubrió la boca con la mano derecha
no era momento para hablar,
el tiempo habría de sanar las heridas.
Un silencio de palabras amontonadas había dejado mella en el cuerpo.
Trató de orientarlas por otras vías y los sentidos estallaron.
Guardar en la garganta las emociones y en el estómago una lluvia ácida.
Omitir una vez significa morder los labios.
Había cambiado su mirada.
Se endurecieron las manos de tanto cerrar el puño.
Tuvo que mirarse en el espejo para descubrir que era otra persona.
El camino que recorres a veces te regresa al punto de partida.
Hay momentos en que te conviertes en plagio de ti mismo,
racionalizas cada acto y terminas convenciéndote.
Pareces vivir en un eterno desdoblamiento.
Cuando se acerca la hora destinada, toma de ti todo lo que le pertenece.
Pero no le pertenece tu silencio ni tus emociones, sólo los huesos.
Abre la boca.
No cierres tus labios.
Que la mano derecha abrace.
La vida siempre te da oportunidades de transformar la oscuridad en luz.

jueves, 4 de julio de 2013

Elucubraciones:



Una sarta de elucubraciones no dejaba de dar vueltas en mi cabeza.
No es sorpresa que no siempre recordemos nuestro nombre.
Epíteto que se da a la criatura cuando se bautiza o el que se le adjudica para identificarla junto a los apellidos.
El olvido es un lapsus, lo dice el psicoanàlisis.

(Sí hubiera elegido).
Probablemente no sería portadora de nombre.
Quería ser un ave para dominar el cielo.



sábado, 11 de mayo de 2013

Bichos urbanos


La ciudad es una selva de cemento, el alquitrán quema el cerebro y el cazador busca su presa.
El hombre su humanidad.
La luna lo convirtió en lobo,
agazapado entre sombras espera con paciencia el descuido.
Sigilosamente afila sus garras.
El depredador no duerme.
El cuerpo emana un hedor de mansedumbre,
la ciudad es la anatomía desmembrada.
Criaturas noctámbulas indiferentes a los gestos.
Las luces intermitentes es el placebo de los individuos.
La memoria desgastada del estrés. Nos convertimos en autómatas.
Algún día seremos libres, es la línea delgada que nos lleva a la locura.
El pánico nos invade cuando esas calles y sus monotonías son el reloj que detiene el tiempo.
Somos seres invisibles.
En algún grafiti aparecen los rostros de aquellos que admiramos,
de los muertos que viven en la ciudad.
Caminamos por ella como ratas, siempre huyendo del veneno.
Ella nos contamina y nos roba la identidad.
La ciudad es un interesante experimento, la mayoría de las personas prefieren ignorar lo que saben.
La naturaleza esta en extinción. Somos bichos urbanos.
La metrópolis una masa homogénea.

viernes, 3 de mayo de 2013

Ficciones


Nosotros reconocemos nuestra humanidad cuando cometemos el primer error.
Porque cada momento vivido es un engranaje perfecto.
A veces permanecemos estáticos.
De manera enmarañada mezclamos el pasado con el presente.
El tiempo es cronológico y el espacio infinito.
Nosotros somos dinamismo, evolución constante.
Y me remito al momento que determino ser transitorio, cómo mi primer error.
Nosotros somos legibles, necesitamos instalarnos en el cuerpo y la mente de los personajes.
Que contradicción. ¿Ahora no se sí soy yo o una ficción?
El hombre pugna entre la realidad y lo fantasmagórico.
¡Entonces soy ficción¡ imagino un universo de espejos atrapados en la conciencia.
Un conglomerado de ideas toman cuerpo en cada personaje, y la sangre de las venas tienen vida.
Nosotros somos una mente dispuesta a absorber contenidos. Nada es primigenio.
Antes que nosotros hubo un predecesor.
Hoy soy ficción.
Mañana cuando el sol ilumine mi alma seré un cuerpo frágil.

miércoles, 17 de abril de 2013

El señor de saco beige tenía cuatro botones cosidos con hebras de plata.
Mi mirada insistente me ponía en evidencia.
Quería mirarlo de forma global.
El retrato de Diego Rivera no impedía observarlo detenidamente.
¡Por favor que no lea mi mente¡
¿Absurdo sería que pudiera adivinar mis pensamientos?
¡Por Dios¡ y saque mis anteojos de sol tan apresurada de mi bolso que cayeron sobre sus pies.
Es que el destino te juega esas malas pasadas, cuando quieres disimular te vuelves torpe.
Amablemente recogió mi bolso y esbozo una tierna sonrisa.
Gracias le dije, mientras un temblor invadía mi cuerpo.
Después de unas horas trataba de recordar su rostro.
Era un círculo con barba, eso era todo lo que había registrado mi memoria y los cuatro botones cosidos con hebras de plata.
Al día siguiente, en primera plana leo en el diario toda su trayectoria intelectual y lo reconozco únicamente, por aquel saco beige de cuatro botones cosidos con hebras de plata