Éste que soy
yo,
yo que soy
éste, o cualquier otro ser humano.
Camino hacia una imprevista circunstancia,
la cual me enseñó que hay un abanico de posibilidades.
Luchar o morir en el intento.
Lo infinito
es parte del instante.
En el viaje de la vida aprendí a hacer las maletas,
priorizar lo necesario.
Las murallas no son impenetrables.
Esparta demolió las murallas de Atenas.
El Partenón quedó en ruinas,
para entender la naturaleza del cuerpo,
necesité
entender la naturaleza del alma y la mente,
sincronizados por la armonía.
Un río de sentimientos brota constantemente,
un río sagrado como el Ganges.
Éste que soy yo, apocalipsis generando orden.
¡Observaba a
Dios cuando creó el mundo¡
Soy camino intentando
la búsqueda,
memoria, sangre y huesos en estado sólido.
Éste que soy
yo, espejo del otro.
aprendió a darse el permiso de equivocarse.
Complejo
reloj de arena que se esfuma en el tiempo.
Yo soy éste, aprendizaje, ensayo, humano.
Esperanza no
claudiques, no te alejes de mí.
Que el agua
purifique mis afrentas en un baño de dulzura.
Y el día
alumbre mis infiernos.
Soy cómo la
flor en acero inoxidable, con esqueleto de aluminio.
Esperando
que sus pétalos se abran a la vida.
Poema dedicado a mis amigas del alma: Bàrbara Himmel, Liliana Garcìa, Amalia Mosca, gracias por el Tìtulo Amalia¡